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Andropausia y Diabetes

En la actualidad la vida se ha desplegado hasta conquistar cada vez más etapas: si hace 100 o 200 años un hombre de 40 años era bastante mayor, hoy es normal superar la barrera de los 70 y la tendencia a la vejez poblacional es comentada en todos los Congresos médicos. Eso implica desafíos, porque ese corrimiento de los límites de la vida a partir de una mejora en la calidad de tratamientos médicos y condiciones sanitarias, se produce una exigencia: mantenerse activo, pese al deterioro físico y mental natural del ser humano.

El cansancio que se siente, la falta de deseo y de motivaciones, tiene su correlato químico y físico, no es solo una sensación. Si en las mujeres es conocida la menopausia, en los hombres aún falta mucho por hacer: poco se sabe en términos generales sobre la andropausia. 

La andropausia es un síndrome clínico y bioquímico que se desarrolla con el envejecimiento e implica la pérdida de la virilidad. En los pacientes con diabetes suele incrementarse la posibilidad de un envejecimiento prematuro a causa de la combinación de ambos factores: la edad y la enfermedad.

La andropausia se da a causa del descenso en el nivel de algunas hormonas: especialmente de la testosterona, pero no solo de ella. Suele ocurrir alrededor de los 40 años, pero cuando se combina con diabetes tipo 2, suele acelerarse e incluso anticiparse.

Algunos de los síntomas que se experimentan ante la andropausia son:

  • Desciende la cantidad de testosterona que el organismo produce y esto, a su vez, afecta la función sexual: tanto en la función reproductiva como en el goce sexual.
  • La variación hormonal conlleva cambios en el peso y puede afectar tanto en el colesterol como en la glucosa. Además, la adiposidad corporal y la presión también suben.
  • Pérdida de la capacidad física y la fuerza.
  • Osteoporosis.
  • Desorientación y falta de memoria.
  • Variaciones emocionales: de la euforia a los estados depresivos.
  • Modificaciones en la capacidad visual.

Como decíamos, no solo la testosterona se ve implicada en estos efectos. Hay una hormona que se relaciona directamente con la andropausia y la diabetes: la Dihidrotestosterona (DHT). Esta hormona producida por la corteza suprarrenal tiene un rol clave en la regulación de testosterona, y es clave en el desarrollo y la función sexual. Cuando disminuye, junto con la testosterona, puede provocar complicaciones sexuales y algunas enfermedades como diabetes.

Se calcula que los varones mayores de 50 años tienen un aumento del riesgo de sufrir diabetes de hasta de un 40%. La combinación entre andropausia y diabetes se asocia al síndrome metabólico, que da nombre a la incidencia en los riesgos de contraer varias complicaciones como problemas cardiovasculares, o hipertensión: ante la resistencia a la insulina, se producen alteraciones de todos los valores que miden el funcionamiento del organismo, presión, glucosa, y demás.

Según un estudio publicado en el Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism, existe una correlación entre peso corporal y cantidad de testosterona: y cuanto más disminuye la hormona, peor es la reacción a la insulina y se ve afectado el metabolismo, aumentando los niveles de glucosa. Mantenida en el tiempo, esta resistencia a la insulina puede provocar diabetes tipo 2, entre otros padecimientos.

Otro estudio presentado en el Diabetes Care 2007 señala que una caída en la testosterona es factor de riesgo e incidencia para tener diabetes independientemente del peso. La evidencia médica acumulada señala que los pacientes con diabetes sufren andropausia antes que aquellos que no tienen diabetes.

También se ha probado el vínculo entre la andropausia y la mayor probabilidad de contraer diabetes de tipo 2 e hipogonadismo. Los estudios, a su vez, señalan que un tercio de los hombres con diabetes tipo 2 tienen déficit de testosterona y esto complica la salud en general, aumentando la posibilidad de sufrir un infarto o accidentes cerebrovasculares

Tips de tratamiento para la andropausia:

  • Mejorar la dieta bajando las grasas saturadas y controlando el uso de sal.  
  • Disminuir o evitar por completo la ingesta de cafeína y alcohol.
  • Evitar el consumo de tabaco.
  • Realizar actividad física en forma frecuente.
  • Controlarse permanentemente con el médico.
2 septiembre, 2020 Biblioteca, Diabetes

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