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Dengue y diabetes

En medio de la pandemia de coronavirus que azota al mundo, otra epidemia está ganando terreno en la Argentina: el dengue. En las últimas semanas, el reporte del Boletín del Ministerio de la Salud de la Nación confirmó que entre julio de 2019 y abril de 2020 se han detectado 43 mil casos, y que se han duplicado los casos de 7 a 14 mil en las últimas tres semanas. Además, el análisis del período estival detectó un aumento de casi diez veces en comparación con la medición del verano 2018-2019. Esta información es clave para todos los ciudadanos, pero especialmente sensible para los pacientes con enfermedades preexistentes como la diabetes, debido a que el dengue puede agravarse en este tipo de pacientes. 

“Al ser un cuadro infeccioso con fiebre y vómitos, las glucemias pueden elevarse porque las defensas del paciente están disminuidas. Además, en este contexto hay gente que ha discontinuado el monitoreo frecuente y eso hace que no estén debidamente controlados”, explica la diabetóloga y nutricionista Zulema Stolarza (M.N 44455).

Las organizaciones médicas y sociedades de diabetes de todo el mundo aconsejan sobre el modo de actuar ante la epidemia de dengue en personas con diabetes y, si bien destacan que no hay tratamientos específicos, recomiendan un doble cuidado para su control y para el accionar si se contrae la enfermedad a causa del agravamiento que esto puede suponer.

Existen distintos serotipos de dengue y en Argentina circula virus de los serotipos 1,2 y 4. Aunque el dengue suele ser más complicado en una segunda infección por el peligro de las hemorragias, tener diabetes es una condición que agrava el dengue desde cero.

Otro detalle es que los pacientes con diabetes tienen mayores posibilidades de contraer dengue al ser picados por el mosquito portador de la enfermedad. “Esto es así por por su baja inmunidad”, señala Stolarza. Esto significa que tiene menos defensas para enfrentar al virus aun cuando la carga viral del transmisor fuera débil. 

Desde el ministerio de Salud de la Nación elaboraron guías especializadas para el tratamiento del dengue en las que explican que “condiciones co-existentes tales como obesidad, diabetes mellitus, enfermedades hematológicas crónicas y cualquier otra enfermedad crónica, pacientes que reciben tratamiento con anticoagulantes o corticoides, o embarazadas pueden, asociadas al dengue, hacer más complicado su manejo”. Y señalan que, en esos casos, los pacientes pueden requerir hospitalización. Es otro tema a tener en cuenta a la hora de reforzar los cuidados porque en épocas de pandemia global de Covid-19 los servicios de salud pueden estar avocados a esta tarea.

La correlación entre dengue y diabetes es especialmente atendida por la Sociedad Paraguaya de Diabetología debido a que la incidencia de dengue en ese país limítrofe es amplia desde hace muchos años. Acostumbrados a la epidemia que se transmite a través de la picadura de un mosquito Aedes aegypti que haya contraído previamente el virus, han señalado que la combinación de ambas dolencias puede provocar una merma en las defensas o un aumento en riesgo de hemorragias y complicaciones.

En un artículo de 2015, el médico especialista en diabetes y graduado de la Sociedad Argentina de Diabetes, Eduardo Bercovich, explicaba que “los pacientes con diabetes son más susceptibles a desarrollar las formas más graves (shock y formas hemorrágicas) y, como todo cuadro infeccioso, puede provocar una severa descompensación metabólica y empeorar las complicaciones preexistentes de la enfermedad.”

Transmisión y etapas de la enfermedad

El dengue es una enfermedad viral que se transmite por la picadura del mosquito Aedes aegypti que, previamente, debe haber contraído el virus mordiendo a una persona ya infectada. Esto es importante porque no existe contagio entre personas ni por picadura de mosquitos de este tipo que no porten el virus o mosquitos de otros tipos.

El primer síntoma que suele aparecer es la fiebre, acompañada de cefaleas y dolor detrás de los ojos o dolores musculares. Esta etapa febril suele durara entre 3 y 6 días, pero los pacientes deben estar atentos especialmente porque suele demorarse la consulta médica y, con ello, el diagnóstico y tratamiento a tiempo. En caso de pacientes con diabetes esto cobra mayor relevancia. Puede estar acompañado con picazón en nariz, sangrado de encías, sarpullido y malestar generalizado. La etapa febril es, además, la de mayor posibilidad de contagio y es clave no automedicarse. Se debe consultar al médico.

La segunda etapa se denomina crítica debido a que puede devenir en un caso de gravedad. Es la etapa en la que cede la fiebre, pero pueden aparecer hemorragias. Los síntomas que denotan agravamiento son:

  • Dolor abdominal intenso y sostenido. 
  • Náuseas y vómitos persistentes.
  • Sangrado de mucosas. 
  • Cambio en el estado mental del paciente: somnolencia o irritabilidad.
  • Derrame seroso (en peritoneo, pleura o pericardio) detectado por clínica, por laboratorio (hipoalbuminemia) o por imágenes (ecografía de abdomen o Rx de tórax).

Prevención

No hay vacuna para el dengue y el contagio es doméstico: el Aedes agypti suele volar poca distancia y su crecimiento es en el agua estancada en cada domicilio. Por eso, la prevención más efectiva es el famoso descacharreo: hay que eliminar potenciales criaderos del mosquito, cambiar el agua de las mascotas a diario, limpiar los platos en los que se les da agua, eliminar agua sobrante de macetas y cualquier elemento que quede a la intemperie, cambiar el agua de todo recipiente que contenga líquido, y echar agua hirviendo en rejillas y sumideros. También limpiar canaletas y desagües, tanques de recolección de agua, y rellenar macetas con arena húmeda.

Hay que prestar especial atención a elementos olvidados: latas, neumáticos, botellas, bolsas de polietileno, lonas, bidones cortados o cualquier objeto en el que pueda acumularse agua. Cabe destacar que no existe fumigación suficiente contra este mosquito, dado que no acaba con las larvas y huevos. 

Además, debe intensificarse el uso de repelentes y mosquiteros. El mosquito suele picar con mayor frecuencia al amanecer y al atardecer y prefiere la ropa oscura.

Las autoridades sanitarias argentinas y la Organización Mundial de la Salud refuerzan la noción de que la clave está en la prevención, la educación comunitaria y la pronta atención de los infectados. Ante cualquier duda, no automedicarse y consultar a su médico.

Fuentes:

https://www.argentina.gob.ar/salud/mosquitos

http://www.msal.gob.ar/images/stories/cofesa/2009/acta-02-09/anexo-6-guia-dengue-02-09.pdf

5 mayo, 2020 Diabetes

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