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Sexo y diabetes: el factor femenino

Por Dr. Rubén Eduardo Donnet

Estimados lectores, hoy no voy a hablarles de “enfermedades contraídas por el sexo”, “vaginismo “o “eyaculación precoz”. En cambio, voy a hablarles de diabetes y actividad sexual a partir de situaciones que se dan a diario en consultorio, con palabras sencillas para que no se aburran y que nadie quede afuera por no comprender la terminología química o científica. Estas palabras pueden provocar algunas controversias, pero de eso aprenderemos, y no es más que la experiencia que me ha tocado vivir.

Es común que el ser humano atraviese diferentes estados anímicos: alegría, tranquilidad, tristezas y, por qué no, euforia ante alguna situación de satisfacción no esperada. Esto premedita el rumbo que tomará esa persona ante estas situaciones: mayores actividades y emprendimientos, mejor relación con los seres que lo rodean y, ante algo malo, negación, depresión o estado permanente de angustia. Esto ocurre con o sin hiperglucemia.

En el consultorio es frecuente la pregunta respecto de si la Diabetes afecta la relación sexual. Los pacientes vienen con información de sus propias experiencias, o porque leyeron algo en Internet, en medios de comunicación o en redes sociales.

Muchos médicos no abordan esta temática porque los tiempos son escasos, porque no les parece el momento adecuado o porque los pacientes esquivan la charla. Las personas con Diabetes no son simples individuos con glucemias elevadas. Son seres humanos que presentan estados de ánimo fluctuantes; como he descripto anteriormente.

Hablemos entonces de eso que a veces no se habla. Y separemos en dos instancias: factor femenino y factor masculino.

Factor femenino

El acto sexual se conforma de varias acciones, no sólo del coito. Así tenemos un juego previo de caricias y amor que lo desencadena la libido, o el deseo elevado. Este juego previo genera aumento de lubricación vaginal y, en los hombres la erección, lo que predispone a la penetración íntima y posterior culminación del coito (orgasmo propiamente dicho)

Descripto de esta manera se conjugan factores fisiológicos y todo va sobre ruedas. Pero por varias razones la libido o el deseo de mantener una relación se hace cada vez más espaciada.

En la consulta yo suelo hacer preguntas e indagar para conocer cada situación. Como la paciente no siempre tiene respuestas, el comentario es “no sé qué me pasa”, “me estaré poniendo vieja”, “estoy muy cansada” ó “las preocupaciones no me dejan pensar en eso” ó “será por la diabetes”.

A pesar de que siempre dejamos asentado que el sexo debe ser pleno y placentero.

Debemos distinguir entre personas en vida fértil y menopaúsicas. En las mujeres jóvenes las hiperglucemias no causan alteraciones del deseo o la sensibilidad genital.  Sin duda que un buen control metabólico en una mujer con diabetes predispone a un estado físico saludable y a mejor calidad de vida. Como profesionales, debemos tener en cuenta el estrés y el factor tiroideo.

Respecto a la menopausia, hay una triste creencia popular que dice que la mujer ya pasó la época de una sexualidad plena. Nada más errado que esto:  el orgasmo sigue produciendo liberación de hormonas del placer, llamadas Endorfinas, que también se liberan luego de practicar gimnasia o deportes.

Estas Endorfinas u hormonas del placer hacen que la persona active sus cuidados personales e indirectamente también el control de sus glucemias.

Dentro de esos cuidados debemos incluir el control ginecológico. Sabemos que las hiperglucemias constantes favorecen la colonización de hongos vaginales. Además, la sequedad vaginal es frecuente. Esto puede producir molestias o dolor en el acto sexual. Ese malestar se soluciona fácilmente con el uso de óvulos.

Los médicos debemos evaluar el estado hormonal de los pacientes (glándula tiroides y testosterona). La mujer también tiene testosterona, pero en mucho menor proporción que el hombre. El déficit de esta hormona producto de la menopausia conlleva disminución del deseo sexual, sequedad vaginal, falta de fuerza muscular, cambios de humor, intolerancia con el resto de las personas (“la vieja chinchuda”), falta de ánimo para salir a cenar o compartir reuniones familiares o con amigos y, con el transcurso de los años, si no se trata; produce osteopenia severa.

Podría seguir contando experiencias de paciente diabéticos en relación al sexo, pero lo extenso puede ser contraproducente.

Un último consejo para pacientes femeninas con las palabras de una paciente diabética tipo 2 de 60 años de edad y 20 de diabetes: “Para tener éxito sexual, en la cama  VALE TODO”.

3 enero, 2021 Biblioteca

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