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Alimentación

Artículos sobre alimentación y recetas especiales para el paciente con Diabetes.

Etiquetado frontal de alimentos, un aporte en la búsqueda de una alimentación saludable

Los cambios de hábitos de la población impactaron de lleno en su alimentación, caracterizada hoy por una utilización cada vez menor de productos frescos en la preparación de sus comidas, y a volcarse en forma creciente hacia productos procesados y ultraprocesados. Este aumento del consumo de alimentos con altas cantidades de azúcares agregados, grasas saturadas y sodio, sumado a la adopción de estilos de vida cada vez más sedentarios han generado un impacto negativo sobre la salud.

Uno de estos es el exceso de peso, que se ha transformado en el problema más grave de malnutrición en la Argentina y uno de los principales de la salud pública. El exceso de peso –sobrepeso y obesidad– puede incrementar el riesgo de padecer más de 200 problemas de salud, entre ellos: diabetes, hipertensión arterial, enfermedades respiratorias crónicas, cardíacas, de los riñones, del hígado y algunos tipos de cáncer. 

Según la Segunda Encuesta Nacional de Nutrición y Salud, en el grupo de 5 a 17 años, el exceso de peso afecta al 41.1% de los niños y adolescentes. Y en adultos, al 67,9% según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo.

El etiquetado frontal de alimentos –aprobado en la Argentina en octubre de 2021 y reglamentado en marzo de 2022– aparece como una herramienta potencialmente valiosa para la población a la hora de sortear las dificultades que presentan tablas nutricionales diseñadas con letras de tamaño prácticamente ilegible, o para interpretar la información que ahí se brinda. O directamente para eludir las promesas de productos que, detrás de un nombre o un eslogan, aseguran beneficios para la salud. El uso del etiquetado frontal puede facilitar la selección de alimentos y promover una alimentación más saludable, aunque a veces puede ocultar otra información nutricional importante.

¿Qué tipo de etiquetas podemos encontrar en los productos?

Los alimentos y bebidas sin alcohol envasados que tienen nutrientes críticos por encima de los valores establecidos por la ley deben incluir un octógono que advierta según corresponda: “Exceso en azúcares”, “Exceso en sodio”, “Exceso en grasas saturadas”, “Exceso en grasas totales”, “Exceso en calorías”. En el caso de que contenga edulcorantes, el envase debe tener la leyenda: “Contiene edulcorantes, no recomendable en niños/as”. Lo mismo si contiene cafeína. Los valores máximos de azúcares, grasas saturadas, grasas totales y sodio son aquellos que establece el Perfil de Nutrientes de la Organización Panamericana de la Salud.

Los octógonos tienen que ser de color negro con borde y letras de color blanco en mayúsculas y deben ser de un tamaño no inferior al 5% de la superficie de la cara principal del envase.

¿Cuál es su impacto?

La nutricionista Laura Romano, desde su cuenta @integralnutrición opina que “los sellos no hablan necesariamente de la calidad del producto, sino de la cantidad de nutrientes críticos que tienen. Van a resumir la cantidad de nutrientes críticos que va a tener la tabla nutricional, pero la calidad siempre la evaluamos en la lista de ingredientes”. Romano  llama la atención sobre lo que puede soslayar el etiquetado: “Para que el producto tenga el octógono de exceso en azúcares. Tiene que tener más de un 20% de las calorías que provengan del azúcar. No es una unidad en gramos, sino que es en relación a las calorías. Si un alimento tiene 100 calorías, supongamos el 20% de cien son 20 kilocalorías, que son cinco gramos de azúcar, va a tener un sello alto en azúcar. Pero, si un alimento tiene 500 calorías, el 20% de 500 es 100, o sea 25 gramos. Tenemos un alimento con 25 gramos de azúcares y otro con cinco gramos de azúcares, y los dos tienen el mismo sello. Por eso es que insisto que hay que seguir mirando la tablita”

Algo parecido señaló Susana Socolovsky, Doctora en Ciencias Químicas de la UBA y científica especializada en Alimentos en Radio Con Vos: “Creo que los octógonos en la Argentina dan información falsa, sobre todo en alimentos bajos en calorías, o reducidos en calorías, porque el sistema que se utiliza para hacer el cálculo, cuando es exigible el sello, está basado en cuántas calorías son aportadas en el alimento por el nutriente azúcar, divididas las calorías del alimento, y  por ende, cuando el denominador es más pequeño, matemática simple, matemática pura, si yo divido por un número más bajo el cociente es más alto. Por eso estamos viendo en la Argentina, por ejemplo, quesos untables que tienen tres sellos y quesos untables de las mismas marcas, que son regulares,que tienen el doble de calorías, y cuatro veces más de grasas que tienen sólo dos sellos. Si yo en base al número de sellos, le digo a un paciente que consuma el alimento que tiene menos sellos, lo estoy induciendo a consumir el alimento de peor composición nutricional”.

La nutricionista Agustina Murcho (@nutricion.ag), opina que tiene aspectos positivos y negativos. Por un lado, porque presiona a las marcas para que cambien las fórmulas de sus alimentos. “Esto para mí es algo positivo, ya que las marcas al no querer tener octógonos, cambian sus fórmulas de sodio, azúcar, grasa”, destaca Murcho. Pero también cuestiona que los octógonos aparecen en algunas ocasiones en productos saludables: “A veces lo vemos en productos de buena calidad nutricional. Algunos productos más procesados tienen los mismos sellos que otros que no, generando confusión” 

El etiquetado frontal es un aporte más en la búsqueda de una alimentación saludable, pero no el único. Se debe complementar con otras herramientas como la educación alimentaria y la adquisición de hábitos alimentarios saludables y sostenibles. Para esto es esencial el acompañamiento de profesionales, médicos y nutricionistas que te ayuden en el diseño de un plan de alimentación acorde a tus necesidades y condiciones.

Fuentes:

CESNI – Asociación Civil Centro de Estudios Sobre Nutrición Infantil Dr. Alejandro O´ Donnell.  Observatorio de la situación nutricional. (2019) recuperado de 

https://observatorio.cesni.org.ar/wp-content/uploads/2019/12/SOBREPESOYOBESIDAD-2019.pdf

Honorable Congreso de la Nación (2022) Ley de etiquetado frontal. Ley 27.642 Promoción de la Alimentación Sustentable. recuperado de

https://www.argentina.gob.ar/justicia/derechofacil/leysimple/salud/ley-de-etiquetado-frontal#titulo-1

OPS. Etiquetado frontal de advertencias en Argentina. Organización Panamericana de la Salud. Recuperado de https://www.paho.org/es/etiquetado-frontal-advertencias-argentina

Consumo de legumbres en pacientes con diabetes

Como cada 10 de febrero, hoy se celebra en todo el mundo el Día de las legumbres. Este superalimento forma parte esencial de la dieta de la humanidad desde hace siglos y concentra varios beneficios para las personas que viven con diabetes y para la población en general, además de colaborar con una agricultura sustentable y más amigable con el medioambiente.

Las legumbres en la historia

Este alimento forma parte esencial de la dieta de la humanidad desde hace siglos, la producción agrícola de legumbres se remonta al 8000 A.C. El consumo de arvejas, lentejas, porotos y garbanzos, entre otras legumbres, estuvo presente en todas las culturas que habitaron el planeta a lo largo de la historia. Ya que se pueden almacenar durante meses sin que pierdan su alto valor nutricional y además sirvieron -y aún sirven- para aumentar la disponibilidad de alimentos entre cosecha y cosecha.

Legumbres y diabetes

Desde la Federación Argentina de Diabetes destacan que “son fuente de hidratos de carbono de bajo índice glucémico. Aportan proteínas y hierro por lo que son reemplazo de la carne en las dietas vegetarianas, y excelente fuente de fibra, potasio y magnesio en la comida habitual. Pueden utilizarse enriqueciendo ensaladas en verano o bien guisos y cazuelas en invierno. Pueden aprovecharse enlatadas teniendo la precaución de escurrirlas y enjuagarlas para evitar el exceso de sodio en el caso del hipertenso”.

Según la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas: “Su valor radica en que son productos con una gran versatilidad para incluirlos en diferentes preparaciones, tienen la característica de dar saciedad, aportar textura, y al no poseer un sabor diferencial pueden ser utilizadas en preparaciones tanto dulces como saladas. Se pueden agregar en preparaciones frías y calientes, en entradas o como platos principales, y además se las puede incorporar en varios postres”.

Según nos cuenta el Dr. Alejandro Ugarte (/@doctor_ugarte) en este posteo las legumbres “son la fuente más rica en proteínas del reino vegetal” e incorporan a tu dieta “macronutrientes. hidratos de carbono, grasa (buenas grasas) y proteínas” y además incorporan “minerales, vitaminas y fibra”.

Beneficios de las legumbres 

Bajo índice glucémico, que ayuda a mantener estables los niveles de azúcar en sangre. 

Alto contenido de fibras que se digieren lentamente y aportan sensación de saciedad. Al mismo tiempo, la fibra aglutina toxinas y colesterol y ayuda a eliminarlos del organismo. Favorece el tránsito intestinal y reduce el riesgo de enfermedades coronarias.

Bajo contenido de sodio. En el caso de consumir legumbres en latas es muy importante escurrirlas y lavarlas para desechar el exceso de sodio de la conserva. 

Bajas en calorías. aportan entre 260 y 360 Kcal cada 100 g. de legumbres secas.

Contenido de calcio. El calcio que contienen las legumbres contribuye a la salud de los huesos y a reducir el riesgo de fracturas por osteoporosis.

Alto contenido de hierro. Importante en la prevención de la anemia, sobre todo cuando se combina con vitamina C.

No contienen gluten. Alimento ideal para la dieta de pacientes con celiaquía.

Además son ricas en fitoquímicos y antioxidantes, que aumentan la inmunidad. Son una fuente importante de hidratos de carbono complejos, micronutrientes, aminoácidos y distintos tipos de vitamina B.

Sumándose a los beneficios nutricionales, es de especial importancia, por las características de su producción, el colaborar con “sistemas alimentarios sostenibles, eficientes, inclusivos, resilientes con miras a una mejor producción y un mejor medio ambiente” (FAO)..

Recetas y contenido adicional para seguir leyendo sobre legumbres e incorporarlas a tu dieta

Salvo las lentejas es importante remojar las legumbres entre cuatro y ocho horas antes de cocinarla, reducirá los tiempos de cocción, facilitará la digestión de las legumbres y la posibilidad de absorción de sus nutrientes. El remojo combinado con bicarbonato de sodio es más eficaz para reducir los antinutrientes.


Fuentes:
Instagram del Dr. Alejandro Ugarte (MN 63208 //@doctor_ugarte)
Federación Argentina de Diabetes
Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)

La importancia del Día Mundial de la Obesidad

“La obesidad es una enfermedad compleja, con muchas causas de fondo en toda la sociedad”, explican desde la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN). Para este 4 de marzo, Día Mundial de la Obesidad, plantearon que es necesario “trabajar todos juntos para encontrar soluciones: abordar las raíces de la obesidad beneficia a todos y nos dará la oportunidad de llevar una vida más feliz, más sana y más larga”.

Según informaron, 800 millones de personas en el mundo viven con obesidad. Además, “las consecuencias médicas de la obesidad costarán más de un billón de dólares para el 2025”. En el contexto de una pandemia que todavía no terminó, alertaron que “las personas que viven con obesidad tienen el doble de probabilidades de ser hospitalizadas si la prueba es positiva para Covid-19”. Por último, resaltaron un pronóstico preocupante: “se espera que la obesidad infantil aumente en un 60% en la próxima década, alcanzando los 250 millones en 2030”.

Tal como explicaron desde la Sociedad Argentina de Diabetes junto a otras entidades como la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN) y la Sociedad Argentina de Cirugía de la Obesidad (SACO), “la obesidad es una enfermedad crónica, pandémica, y multifactorial, que se caracteriza por procesos fisiopatológicos que resultan en aumento de tejido adiposo disfuncional, lo que la asocia con múltiples comorbilidades, y con aumento de la mortalidad. Tiene además la característica fundamental de ser socialmente estigmatizante”. (Texto completo: https://www.sac.org.ar/wp-content/uploads/2021/11/institucional-documento-obesidad-enfermedad.pdf)

La opinión de un especialista

En diálogo con FranceLab, el doctor Francisco Furiato, especialista en nutrición y medicina familiar y miembro titular del SAD; especializado en diabetes, consideró que “estas jornadas son una buena oportunidad para hablar de lo que está pasando, de los problemas que hay y cómo oponernos a esta tendencia de aumento de casos de obesidad y diabetes”.

“Tenemos que difundirlo los 365 días del año: el estilo de vida es fundamental. La actividad física y la alimentación adecuada son la clave de la prevención, tanto para la obesidad como para la diabetes. El estilo de vida puede desencadenar una tendencia genética. Por eso es tan importante brindar pautas a la sociedad y brindar educación”, señaló Furiato.

“Suelo decirles a mis pacientes que en vez de caminar sólo los 15 días de vacaciones cambié de mentalidad y camine los otros 350 días del año y descanse el resto de los días. El esfuerzo de realizar ejercicio físico, caminatas aeróbicas, brinda mucho bienestar. Es fundamental para mejorar el estilo de vida una buena dieta, donde no haya tantas grasas e hidratos de carbono, además de un buen descanso. Tanto la diabetes como la obesidad implica el riesgo potenciale de afecciones cardiovasculares, ACV, hipertensión arterial, tipos de tumores y cánceres. Además, es un factor de riesgo para el Covid. Son el paradigma de las enfermedades crónicas no transmisibles”, explicó. 

La importancia de las redes sociales en la nutrición

Desde 1979, cada 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación a instancias de la FAO, la organización de las Naciones Unidas para enfrentar el hambre y la desnutrición en el mundo. En 2021, segundo año de la pandemia de Covid-19 el foco está puesto en concientizar sobre las elecciones en el consumo de alimentos como un modo de incidencia en la naturaleza y el futuro colectivo del mundo, ya no solo en términos individuales.

En ese marco, además, la FAO recuerda, como cada año, que la inequidad en el acceso a alimentación saludable se evidencia en la desnutrición de una enorme cantidad de seres humanos en el Planeta, pero también en la epidemia silenciosa de la obesidad, que afecta especialmente -por la ingesta de alimentos de mala calidad y ultraprocesados- a sectores desfavorecidos. Es el sexto factor de muerte a nivel global en la población. Y allí aparece también la diabetes, donde un 44% de los casos están asociados a la obesidad y el sobrepeso.

Para combatir la inseguridad alimentaria uno de los pilares es la educación nutricional y para ello consultamos al Dr. Alejandro Ugarte, que desde hace casi cinco años realiza un esforzado trabajo de difusión y circulación de buena información nutricional a través de Internet y, especialmente, de redes sociales.

“Todo empezó con un caso de estafa: pacientes que me consultaban por una supuesta vacuna que curaba la diabetes y de la que habían leído en Facebook”, explica: “Allí entendí que sería bueno tener una vía para comunicar buena información sobre diabetes, nutrición y vida saludable”.  

Su cuenta en Instagram es @doctor_ugarte

¿Cuáles son los mitos típicos que debió abordar en estos años?

  • ¿Es buenos ser vegetariano?
  • ¿Tomar leche es malo?
  • ¿La banana engorda?
  • ¿Qué dieta debo seguir?
  • ¿Funciona el ayuno intermitente?
  • ¿Qué es una dieta saludable?
  • ¿Los edulcorantes son seguros?

Sobre todo ello ha escrito y sigue difundiendo información el doctor Alejandro Ugarte, son algunos de los ejes más buscados y de los mitos más tradicionales. Respuestas: la banana engorda menos que comerse dos manzanas o tres naranjas; la comida vegetariana es buena, pero no si se reemplaza la carne con ultraprocesados y harinas; la leche no es buena ni mala, aunque hay muchos que son intolerantes a la lactosa, es un buen punto de partida para quesos y yogures;

¿Cómo trabajar en difusión?

Los focos -dirá Ugarte- son dos: consejos y buenas prácticas, de un lado, pero también estar atento a la mala información que circula para poder frenarla o rectificarla.

“Nos enfrentamos a opiniones no probadas, de un lado, y a la industria de alimentos, por el otro: los consumidores, atrapados en etiquetas poco claras, creen consumir productos saludables o adecuados, pero que no lo son para ellos: por ejemplo, pacientes diabéticos consumiendo galletas de arroz. Influyen la publicidad, el poder económico y la indefensión de las personas. Por eso apoyamos la ley de etiquetado frontal: que la gente pueda decidir libremente con conocimiento”, explica Ugarte.

Una persona nutricionalmente educada está mejor preparada para enfrentar a quien quiere venderle productos que no son aptos o los mejores para su situación.

¿Cuál es el desafío a la hora de comunicar?

-Ser sencillos. Porque el medio académico nos ha formado para otra cosa y nos tienta para hacer más complejo aquello que no debiera serlo tanto: con los años, sin embargo, hemos aprendido que es mejor hacerla fácil, comunicar espontáneamente, genuinamente y no complicado.

Y para cerrar, el Ugarte nos habló de dos de los principales mitos entre nutrición y diabetes para tener en cuenta:

Otras notas en si sitio web: doctorugarte.com

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Nutrición, pandemia y diabetes

Uno de los efectos principales de la pandemia de Covid-19 en las personas ha sido el sedentarismo que afecta el peso y las modificaciones en composición muscular y de tejidos grasos en el cuerpo. No solo se trata de comer más o peor, tampoco de no hacer actividad física -ahora que está permitida en gran parte del país- sino la mera modificación de la rutina, la merma en las salidas diarias, subir menos escaleras, andar menos por la calle, todo ha hecho que crecieran las horas de quietud. Esto afecta la salud y en especial a la hora de pensar en diabetes, cuya prevención y tratamiento depende casi en un 50% del estilo de vida.

Las claves de los horarios

Así lo advierte el nutricionista Alejandro Ugarte: “Ese estilo de vida incluye todo lo que tenga que ver con actividad física, alimentación e incluso las emociones, y depende del trabajo que haga cada paciente. En este contexto de aislamiento, en donde se ven alteradas las actividades habituales, el primer gran consejo es establecer una rutina cotidiana con horarios de actividad física y de alimentación. No comer en cualquier horario”.

Este punto clave, que parece sencillo, puede ser el talón de Aquiles de cualquier persona que permanece encerrada, aislada o que vio modificada su rutina durante tantos meses. A esto se añade el incremento en los vaivenes emocionales: desde los organismos oficiales de Salud han advertido por la salud mental de las personas, se han detectado aumentos en la angustia, la ansiedad, el temor por la incertidumbre y el no saber cómo manejarse.

Ante este panorama, “el segundo gran consejo nutricional es entender que el picoteo no es solución, porque comer algo da una pequeña satisfacción al cerebro muy breve, que unos minutos más tarde se ha disipado y la angustia o sensación de malestar retornará”, explica Ugarte.

La importancia de las fibras

Tradicionalmente hay dos modos de enfocar el tratamiento nutricional, que es extensible a todas las personas, pero que es esencial para un paciente con diabetes: el primer punto es, como se ha dicho, la cuestión de los horarios, la distribución rutinaria y respetada de las porciones -de 4 a 6 diarias- para evitar desbandes. El otro factor crucial estará en la elección de alimentos.

Aunque se ha trabajado desde hace tiempo, aun persisten algunos mitos sobre la alimentación de pacientes con diabetes, pero el doctor Ugarte advierte que “pueden comer de todo”. La clave estará en el modo de administrarlos. “Los azúcares en general, pero los carbohidratos en particular son los alimentos que generan más problemas. Si la comida tiene harina -en forma de pan, galleta o masa-, debe ser solo una parte de la comida. Y si va a tener su hidrato o almidón, vamos a diseñar un plato con una estructura de hortaliza, proteína y esa parte del hidrato de carbono”, señala el especialista.

Muchos han oído hablar de dos métodos básicos y muy efectivos: el método del plato saludable -o plato Harvard- y el método del conteo de carbohidratos. El primero se basa en la división de un plato de comida en dos mitades, cuyo 50% deberá ser de vegetales, o frutas, sin almidón y azúcares; y la otra mitad deberá dividirse, a la vez, en otras dos mitades: un 25% del plato total deberá contar con los carbohidratos y otro 25% con las proteínas.

Pero, ¿cuál es la razón por la que esta distribución es crucial? “Es muy importante que las comidas tengan vegetales, porque aportan fibras, y esta fibra vegetal no es absorbida, no pasa a la sangre, pero mejora el tránsito intestinal, aportan minerales y, la clave, tiene un efecto dinámico en la dieta: cuando los almidones de los hidratos liberan la glucosa, esa fibra vegetal se une a la glucosa y hace que no pueda pasar a la sangre: lo que podría ser un tsunami de glucosa con necesidad de insulina, pasa a ser un oleaje intermitente, suave”, explica Ugarte.

Otro tip nutricional del especialista consultado es en función del horario: ¡cenar temprano! De este modo, el organismo logra completar la digestión estando despiertos y ayuda a no seguir trabajando los alimentos cuando uno está durmiendo. A la vez, es un gran regulador de la comida entre horas: “Por lo general, las personas sienten hambre alrededor de las 19, y lo que pretendemos es que, a esa hora, si tiene hambre, va y cena. Eso ayuda a evitar el picoteo innecesario”.

Edulcorante y diabetes

Ante la crisis sanitaria y la dificultad para hacer ejercicio en modo normal, y pese a que de todos modos es clave para los pacientes con diabetes poder realizar una rutina cotidiana de ejercicios aún en sus hogares, la alimentación saludable se torna vital como aliada para ayudar en la regulación del azúcar y estabilizador. Y entre los detalles que hacen a una alimentación sana entran en juego los azúcares y los edulcorantes no calóricos de reemplazo.

Si bien en 2014 hubo una polémica mundial por la presentación de una serie de estudios en congresos de diabetes en Europa que aseguraban que el uso excesivo y continuado de edulcorantes de reemplazo podía provocar intolerancia al azúcar y, como consecuencia, un aumento en la proliferación de la diabetes tipo 2, aún hoy no se ha podido comprobar fehacientemente esta correlación. Por otro lado, el uso de edulcorantes sigue siendo uno de los factores esenciales que nutricionistas, diabetólogos y especialistas del área recomiendan para los pacientes con diabetes en el manejo de la glucosa en sangre. Así lo explica la Dra. Marcela de la Plaza, médica especialista en Nutrición y Diabetes.  MN 57804, a través de las publicaciones de la Federación Argentina de Diabetes.

En ese sentido, una de las recomendaciones salientes de especialistas de todo el mundo y de las sociedades y fundaciones nacionales de diabetes -incluidas la Fundación Argentina y la Sociedad Argentina de Diabetes- es la de chequear permanentemente el etiquetado de productos alimenticios antes de comprarlos. Por dos cuestiones: porque no todos los edulcorantes son inocuos para los pacientes con diabetes y porque algunos alimentos que no contienen azúcares agregados sí tienen otros elementos que pueden transformarse en glucosa durante la digestión y metabolización en el cuerpo. Es el caso del sorbitol, por ejemplo, un endulzante natural que suele estar presente en frutas como manzanas, duraznos y ciruelas, que muchas veces están en yogures y productos considerados libres de azúcar. “La fructosa como edulcorante y el jarabe de maíz de alta fructosa deben evitarse porque sus excesos podrían elevar el peso corporal, los TG y el ácido úrico”, explican más de una veintena de médicos en el paper sobre Hipertensión Arterial y Diabetes que fue publicado en 2015 en el número 49* de la revista oficial de la Sociedad Argentina de Diabetes.

Según las publicaciones y recomendaciones del Ministerio de Salud de la Nación, los pacientes con diabetes deben reemplazar el consumo de azúcar por el de edulcorante. Se trata de aquellos edulcorantes con bajo o nulo aporte calórico y nutritivo, a base de aspartamo, sacarina o sucralosa.

Recordá siempre consultar a tu médico o a un especialista en nutrición que te va a saber ayudar a mantener una alimentación adecuada incluyendo consejos y recomendaciones adaptadas las particularidades de cada paciente.

Más información en:

Diabetes y deshidratación: el peligro del círculo vicioso

El dato clave que vincula deshidratación y diabetes es el silencio: si la diabetes es la enfermedad silenciosa, que a veces no se diagnostica, que no se percibe porque no provoca dolor o síntomas agudos, la deshidratación -o su manifestación tardía que es la sed- también puede pasar desapercibida. Y hay más: la deshidratación y la suba de azúcar propia se retroalimentan y se agudizan mutuamente.

¿Cómo es?

La deshidratación es la disminución temporal de agua en el organismo y, aunque es un mal que pueden sufrir todos, es más peligrosa en los pacientes con diabetes: ¿por qué? Porque además que todo organismo padece ante la pérdida de líquido y puede ver afectado su normal funcionamiento, el nivel de azúcar en sangre aumenta notablemente con la deshidratación. De este modo, un paciente con diabetes tiende a la deshidratación a la vez que una persona con diabetes estabilizada, que se deshidrata por no ingerir líquido suficiente, puede descompensarse.

Además, en los pacientes diabéticos mayores, se produce un problema conjugado porque a la diabetes y la deshidratación se le puede añadir problemas renales, con la urea y la creatinina, explica la diabetólogay especialista en nutrición Zulema Stolarza (MN44455), porque ante un aumento en los valores de glucemia se produce mayor eliminación por vía de la orina, lo que aumenta la deshidratación.

A raíz de este modo de actuar del organismo, se aconseja que los adultos con diabetes ingieran hasta un 10 o 20 por ciento más de líquido que las demás personas: si un adulto promedio debe incorporar -porque su cuerpo ha de eliminarlo- alrededor de 2,5 litros al día, un diabético precisa entre 2,8 y 3 litros.

 “Los adultos mayores, además, tienden a consumir poco líquido porque temen levantarse mucho de noche y caerse, entre otras cosas, lo que aumenta el riesgo de deshidratación”, explica la Dra. Stolarza, coordinadora del servicio de dibetología y nutrición del Hospital Milstein y responsable del PAMI en esa área.

Estar correctamente hidratados favorece a la eliminación de toxinas y regula la temperatura corporal. Además, el líquido transporta nutrientes, ayuda en el proceso de digestión, protege articulaciones y estructuras; en suma, el agua es clave para el ser humano y lo es más para la regulación de azúcar en los pacientes con diabetes.

Síntomas posibles

Uno de los datos a tener en cuenta para observar las señales del cuerpo son la sed, la orina frecuente -y de tonos más oscuros- y la sensación recurrente de cansancio. El problema reside en que la sed es una señal que demora en llegar al cerebro, por lo que, para cuando se percibe, se ha perdido un importante porcentaje de líquido corporal (cercano al 3%). “La sed aparece cuando el paciente ya está deshidratado”, explica la Dra Stolarza. Por eso, el consejo de los especialistas médicos y nutricionales es que los pacientes beban líquido aún antes de sentir sed. Del mismo modo ocurre con los niños pequeños, a quienes se aconseja educarlos en el consumo abundante de líquido. Y también ocurre con la sequedad de la piel, que padecen los pacientes con diabetes,  para lo que se aconseja mantenerse sobre hidratado y utilizar hidratantes corporales: cuando se ve la piel lastimada suele ser tarde.

La pérdida de agua torna la sangre más espesa, lo que se conoce como hiperosmolaridad. De este modo, con la falta de líquido, que puede ser producto del ejercicio, de no respetar las rutinas alimenticias y medicamentosas, del calor, de sed mal administrada o incluso de fallas renales no detectadas, se produce una suba del sodio y la glucosa. El organismo, para compensarse, va tomando el líquido de diferentes partes del cuerpo y es por eso que, muchas veces, la deshidratación del paciente con enfermedad diabética puede llevar a este estado de hiperglucemia e hiperosmolaridad, que trae aparejada sensación de cansancio, aletargamiento o incluso desmayos, explican desde el Instituto Nacional de la Salud de los Estados Unidos.

Este estado de deshidratación puede ser potencialmente grave si no se atiende a tiempo, informan las asociaciones de diabetes alrededor del mundo. Si tenés diarrea, orinas sin retener líquido, sentís desorientación, dolores de cabeza y mareos, o vómitos; o si tenés manos y labios azules, mucha sed y pasas largos períodos -de varias horas- sin orinar, debieras acudir al médico en forma inmediata.

Otra recomendación importante en relación a la dieta para prevenir la deshidratación en general es mantener una dieta variada y adecuada, con ingesta abundante de frutas y verduras, que contienen grandes proporciones de líquido y ayudan a sostener el cuerpo hidratado.


Otras notas de interés y fuentes consultadas para la elaboración de esta nota:

Sociedad Argentina de Diabetes
http://www.diabetes.org.ar/

American Diabetes Asociation
https://www.diabetes.org/

Deshidratación (Federación Mexicana de Diabetes)
http://fmdiabetes.org/glossary/deshidratacion/

Prevenir la deshidratación, clave en casos de diabetes
http://www.dicyt.com/noticias/prevenir-la-deshidratacion-clave-en-casos-de-diabetes

El ejercicio, la comida y…las fiestas

Durante sus charlas, el profesor de educación física y paciente diabético tipo 1, Jorge Luna suele comenzar indicando que los días tienen 1440 minutos y se propone que nos tomemos solo 30 de ellos para realizar actividad física. Parece una propuesta sencilla, regada de optimismo comparativo, pero tiene una función clara: está científicamente comprobado que el ejercicio físico mejora la calidad de vida de todas las personas, pero especialmente es crucial para el paciente con diabetes.

Tanto así, que la actividad es considerada uno de los cuatro pilares fundamentales del tratamiento para diabéticos, junto a la alimentación, el conocimiento o educación sobre la enfermedad y, en última instancia, los medicamentos. Así lo establecen todas las publicaciones y recomendaciones de la Federación Argentina de Diabetes.

Los beneficios son variados e inmediatos y han sido largamente documentados. Desde la disminución y control de la glucemia, hasta regularizar la tensión arterial, contribuir al control del peso, mejorar el perfil lipídico -valores de triglicéridos y colesterol-, ayudar en la función cardiovascular, mejorar la sensibilidad a la insulina por entre 12 y 72 horas e incluso bajar los niveles de hemoglobina glicosilada.

Hacer deporte disminuye el estrés, nos hace sentir mejores anímica y físicamente, y ayuda a controlar el peso a nivel general. En el caso específico de los diabéticos, la actividad debe ser acorde a la edad, al estado físico previo y al control metabólico, y para ello los especialistas recomiendan una actividad aeróbica, aquellas de baja intensidad que involucran a grandes grupos musculares -con una duración mínima de 30 minutos y una duración óptima de 60 minutos- y que ayudan a quemar grasas e hidratos.

Algunas buenas opciones son la caminata, la bicicleta, la natación, el baile, el remo, la gimnasia acuática, el Yoga o el trote…y uno de los secretos mejor guardados: hacer ejercicio una hora o en dos tandas de 30 minutos al día tiene el mismo beneficio.

Siempre antes de hacer ejercicio se debe verificar el nivel de azúcar y, al comenzar, conviene hacerlo despacio y en forma gradual. En el camino hacia la mejora física hay que prestar atención a las señales del propio organismo, no sobre exigirse, contar con reaseguros ante eventuales bajas en el azúcar -un rescate de hidratos de carbono de acción rápida (glucosa, caramelos o bebidas con azúcar)- y estar alerta a los signos ligados a una posible hipoglucemia durante o varias horas después del ejercicio. Además, durante el ejercicio y al finalizar, se debe chequear e hidratarse permanentemente.

Todos estos datos son claves a la hora de pensar el modo de planificar la alimentación y ejercitación durante el verano y los días que se avecinan. Con las fiestas, los excesos están a la orden de día. “Es ideal mechar más actividad física en época de fiestas. Aunque no esté estipulado, es bueno aprovechar el día siguiente para poder caminar un poco más y moverse”, agrega Luna, mientras advierte “tener cuidado con el calor, porque baja la glucemia y hay que hidratarse mucho”.

En ese sentido, cabe destacar que es fundamental regular el azúcar antes de la actividad: primero hay que tener menos de 250 mg de azúcar en sangre y, si está bajo los 90mg, se corre riesgo también de entrar en hipoglucemia por la combinación de actividad y el calor. Un detalle que puede ayudar es saber que en actividades de 30 min la glucemia puede descender hasta 10 a 12 horas luego; mientras que en actividades de 60 min o más la glucemia puede descender hasta 24 horas más tarde.

“El paciente con diabetes es proclive a comer de más en las fiestas y como es una enfermedad que no duele, no va a sentir un dolor estomacal, por eso antes de hacer ejercicio deberán chequear la glucemia”, insiste Luna.

Y si bien el ejercicio físico previo puede ayudar a mejorar los valores de cara a la sobrealimentación posterior, lo cierto es que para bajar una cena promedio de Navidad o Año Nuevo haría falta caminar por horas. Lo más importante, lo que debe quedar claro, es que en las fiestas debe prevalecer la mesura.

Los excesos

Es tan natural cometer excesos con alimentos y bebidas en la época de cierre del año que el nutricionista Alejandro Ugarte elaboró en su web varias notas específicas. Para evitar la tendencia, el doctor sugiere dos cuestiones centrales: la primera es mentalizarse en que no es la última cena, sino solo un encuentro más; la segunda es mantener una alimentación variada y saludable toda la semana, para incluir en el plan el exceso -siempre moderado en el caso del diabético- que se avecina.

“Proponete esto -dice-: mantené un “registro” mental de lo que estás comiendo. El día de la fiesta, cumplí con todas tus comidas como cualquier otro día (desayuno, almuerzo y merienda). Tenés que ir a esa cena o salida sin hambre. Lo ideal en la previa a esas salidas o “comilonas” familiares es no ir con muchas horas de ayuno”.

A la vez, insiste en la importancia de tomar el control de la situación, identificar lo que se desea comer, servírselo en porciones medidas y, sobre todo, no repetir el plato. “Es posible pasar por las”fiestas” sin que se conviertan en “comilonas”, dice el doctor y habrá que poner en práctica sus consejos para lograrlo.

Día Mundial de la Alimentación (saludable)

El 16 de octubre se celebra cada año el Día Mundial de la Alimentación a instancias de la Organización de las Naciones Unidas. Y si bien es una fecha especial para hablar de alimentos y se trabaja anualmente en todo el mundo para combatir el hambre, este año se coordinan esfuerzos especiales bajo el lema “Una alimentación sana para un mundo con #HambreCero” y se pone el foco también en la epidemia de obesidad y sobrepeso global.

En el universo de los diabéticos la alimentación saludable es parte esencial del tratamiento, tanto preventivo como para mejorar la calidad de vida y mantener los valores clínicos sin alteraciones.

Algunos consejos que los especialistas recomiendas y que reunimos aquí en este #DíaMundialDeLaAlimentación

  • Hacer Cinco comidas diarias para evitar fluctuaciones en los niveles de glucemia. Es importante respetar intervalos y evitar grandes períodos de ayuno.
  • Realizá un plan de alimentación individualizado con tu médico. Si bien las recomendaciones generales sirven, es bueno que cada organismo reciba la alimentación que precise.
  • Alimentos recomendados: La clave es la variedad en la alimentación siguiendo un plan. Debe incorporar verduras, frutas (naranjas, bananas, manzanas, uvas o frutillas), granos (preferentemente integrales), proteínas (carnes y huevo, o algunas legumbres), lácteos bajos en grasas.
  • Beber mucha agua, al menos dos litros diarios.
  • El consumo de alcohol debe ser moderado y estar sujeto a control médico, porque es un potente hipoglucemiante: aumenta el azúcar.
  • Consumir alimentos ricos en fibra como cereales, frutos secos y legumbres, además de frutas y verduras, ayuda a controlas las elevaciones bruscas de glucemia.
  • Es mejor usar alimentos con grasas saludables para el corazón como aceite de oliva o canola, nueces y semillas, palta o algunos tipos de pescado como atún, caballa y salmón.
  • Los prohibidos: fritos y con grasas saturadas, los que tienen alto contenido de sal, las golosinas, y las bebidas con azúcares agregados.

Fuentes: National Institute of Diabetes and Digestive Kidney diseases  / Fundación Española del Corazón / Recurso: https://www.cdc.gov/diabetes/ndep/pdfs/55-ricas-recetas-508.pdf

Top 5 de alimentos para la diabetes

Un ABC, una pequeña gran lista que no puede faltar como ayuda memoria y, porque no, como recetario de bolsillo a la hora de preparar nuestro alimento de cada día.

La mayoría de ellos son del reino vegetal y aportan unas sustancias especiales denominadas “fotoquímicos” que cumplen una función protectora de la salud retrasando los procesos del envejecimiento de los tejidos, en la diabetes muy agravados por la hiperglucemia. La ADA (Asociación Americana de Diabetes) los ha elegido y aquí los mencionamos:

1. TOMATE: consumido fresco, en salsa, en jugo, licuado o bien como condimento concentrado (kétchup). No es fuente de carbohidratos, por lo que es de consumo libre en cualquier plan alimentario. Aporta muy pocas calorías (una manzana tiene las calorías de medio kilo de tomate); lo que lo hace muy útil en el plan de la persona con sobrepeso.

2. LEGUMBRES: porotos, garbanzos, lentejas y arvejas. Son fuente de hidratos de carbono de bajo índice glucémico. Aportan proteínas y hierro por lo que son reemplazo de la carne en las dietas vegetarianas, y excelente fuente de fibra, potasio y magnesio en la comida habitual. Pueden utilizarse enriqueciendo ensaladas en verano. Pueden aprovecharse enlatadas teniendo la precaución de escurrirlas y enjuagarlas para evitar el exceso de sodio en el caso del hipertenso.

3. VEGETALES DE HOJA VERDE OSCURA: acelga, espinaca, berro, rúcula. Prácticamente no tienen hidratos de carbono, son fuente de fibra y de vitamina A. Se pueden consumir libremente en una dieta saludable, inclusive para adelgazar.

4. PESCADO RICO EN GRASA OMEGA 3: salmón, sardinas, caballa, jurel, arenque, atún. El tipo de grasa que contienen es básicamente antiinflamatoria por lo que beneficia por sus
efectos sobre la diabetes, la hipertensión, los triglicéridos y la artritis. Mejora el sistema defensivo del organismo.

5. FRUTOS SECOS: nueces, almendras, castañas, maníes. Aportan muy pocos hidratos de carbono, alto contenido en grasa de buena calidad y proteínas. Son fuente de minerales (calcio, potasio y magnesio) así como de vitaminas del grupo B. Cuando existe sobrepeso hay que controlar la porción ya que son alimentos hipercalóricos.

Es bueno recordar que, en la diabetes, NO HAY ALIMENTOS PROHIBIDOS, pero que la buena salud nos pide elegir mejor lo que comemos cada día. Y no olvidarnos, que para una buena salud, no todo es la comida… ser activos, dormir lo suficiente, no estar estresados y tener fuertes conexiones sociales, son aspectos que la FAD, y la gente que trabaja en asociaciones, los tenemos como bandera.

Dra. Marcela de la Plaza Medica especialista en Nutrición y Diabetes MP 52497 – MN 57804

Fuente: Federación Argentina de Diabetes (FAD) / www.fad.org.ar

Imágenes: Wikimedia / Autores TamorlanTrabajo propio, CC BY 3.0, Enlace / De Original photo by and (c)2007 NaJina McEnany. Photo prepared by User:Ram-Man. Used by permission. – NaJina McEnany, CC BY-SA 2.5, Enlace
/ xczcx

‘Pizza’ de atún con vegetales

Ingredientes

1 base de ‘pizza’ para 4 personas.
2 decilitros de salsa de tomate.
200 gramos de atún.
150 gramos de calabacín.
100 gramos de pimientos verdes.
150 gramos de pimiento rojo.
50 gramos de cebolla.
100-150 gramos de queso ‘mozzarella’.

 

Cómo se elabora

Se salsea la base de ‘pizza’ con el tomate. Encima se añade la cebolla muy picadita, el bonito desmigado, los pimientos verdes y rojos, el calabacín y el queso ‘mozzarella’.
Introducimos la pizza al horno, a 200 º C, durante unos 15 minutos.
Se sirve muy caliente.

Información nutricional de esta receta

Info. nutricional Por persona Info. nutricional Por persona
Energía (Kcal.) 287 Grasas (g.) 10,6
Hidratos de carbono (g.) 26,1 Saturadas (g.) 4,3
Raciones Hidratos de carbono 2,5 Monoinsaturadas (g.) 3,3
Proteínas (g.) 21,9 Poliinsaturadas (g.) 2,3
Fibra (g.) 3,1 Colesterol (mg.) 42,2
Sodio (mg.) 706,2 Valores calculados sin sal añadida

Comentario dietético

El resultado de la receta es un plato nutritivamente muy proporcinado: hidratos de carbono de la masa de pizza, proteínas del atún y vitaminas y fibra de las hortalizas. Moderar el aporte de queso es la mejor manera de no convertir esta pizza en un plato grasiento y calórico. Un sustituto perfecto del bocadillo para una comida o una cena equilibrada si se acompaña de una fresca ensalada. Se debe recordar que la porción propuesta en esta receta sería ¼ parte de una pizza de tamaño llamado “mediana”. Las pizzas son platos muy populares y apreciados sobre todo por los más pequeños. Por esta razón, un buen modo de conseguir que consuman verduras es incluyéndolas en una pizza. El queso mozarella es el alimento que más grasas (y más sal) aporta a la pizza, por lo que con un poco para gratinar será suficiente para disfrutar de esta pizza quienes están a dieta y quienes deban controlar la sal. Quienes tienen alergia al huevo deben comprobar si la masa lo lleva, y en ese caso elegir aquella que no lo incorpore.

Fuente: www.fundaciondiabetes.org